La apertura de puertas estaba definida para las 16:00, pero esto es Chile, y eso, como todos sabemos, nunca se cumple. Recién cincuenta minutos después se daría paso para la apertura. Aún se vivía un ambiente distendido y relajado, a pesar de la gran tensión por parte de los organizadores, por el temor que un centenar de personas se quedara fuera. Recordemos que un par de días antes, el show sufrió un cambio de locación por la baja venta de entradas. De cerca de 2.000 cupos que tiene el Teatro La Cúpula, en contra de los más de 600 que posee el Galpón Víctor Jara. Esta venida quizás no tiene el mismo misticismo y emoción de la anterior, es la segunda, muchos saben a lo que fueron y muchos otros ya se lo habían contado. Pero a la larga era muy distinto vivirlo. Para la apertura, el cuarteto nacional Resistiendo el olvido, tenía la responsabilidad. Si bien ellos cumplieron con lo que saben, la mala suerte de ese día martes 13, les jugó una mala pasada. Desde problemas con la guitarra en la primera canción, y a ratos hacia el resto del show; hasta una ecualización mediocre. A pesar que son una banda con onda, con su público fiel, con mucha energía y potencial en vivo. Pero el martes, no fue su día. Y la molestia de los músicos se hizo evidente en la segunda canción, cuando comenzó a fallar nuevamente el sonido. Tras el incidente, los músicos se lo tomaron con más humor. Hacia el final el peak, “Dura calle”, una de los más coreadas. Luego fue el turno de los trasandinos de Otra Salida, que actuaron prácticamente de local. Con una ecualización más nítida, y un sonido con una evidente mejoría. Pasaron por canciones como “Sin Vos”, “Cara a Cara”, entre otros grandes temas. Entre gritos “¡Olé, Olé, Guatón!”, Otra Salida, se bajó a lo grande del escenario del Galpón. Fue entonces el momento más esperado, Madball. Sin dejar pasar un dato, quizás anecdótico, pero no menor. Para muchos que se dieron cuenta del despligue de guardias durante el final de la presentación de Otra Salida. Se trataba nada más y nada menos, que Madball, se estaba paseando entre el público para hacer ingreso al local. Arriesgado, ¿no?. Ya pasadas las 19:30, la espera llegaba a su fin, aunque fuera algo menos de un año, la expectación si era grande, por ver a los reyes del New York hardcore. “We the people”, la estocada inicial, al callo, directa. Un pit, como pelea de perros callejeros, patadas voladoras, grandes piruetas que rozan caras, y más de algún lesionado. La entrega y energía de Cricien y compañía fue desde un principio demoledora y total. Dieron paso entonces a, “Get out, y sin más, el público lucha en un mosh desaforado. Es ridículo pensar escuchar a un tipo de aspecto tan “violento”cantando (pero ya el año pasado lo había hecho) “Vamos a la playa, ooooh”. Pero el calor concentrado en el local era intenso, y similaba al de la playa, según el propio Cricien. Luego de “Lockdown” aprovecharon de adelantar que cual sería su nuevo video, y de pasada, Infiltrate the system, la susodicha, es interpretada en un acto casi impulsivo. El Galpón ya se venía abajo, y casi lo hizo con “Heavenhell”, y “Look my way”. Cricien y compañìa se dieron el tiempo de bromear y presentarse, como siempre lo hacen; y como si nadie los conociera; y por su parte de mantener al público (la familia mundial), muy cerca. “No escape”, “Set it off” y “Across your face”, un triplete demoledor que dejó a más de alguno exhausto y con uno que otro moretón de sobra. Luego fue el turno de “It’s my life”, canción que el propio frontman de Madball dedicó a Agnostic Front, por ser los padrinos del género. Y quiénes han aportado más a mantener la corriente viva, según dijo. “Liberty or death”, otro corte de su nuevo disco, que retumbó por todo el Galpón. Mientras tanto continuaba la cuota humorística, y Cricien al pasar reía al pedir que prendieran los celulares, lo que produjo risa general entre los presentes. Para introducir el clásico “Nuestra Familia”, dijo de manera emotiva “Esto para mi es mi familia sudamericana”. Para seguir, aun cuando era obvio y predecible que tocarían canciones como, “Demostrating my style”, “For my enemies” y “Down by law”, noquearon a todos los presentes con este nuevo triplete de clásicos. Luego sorprendieron al tocar, “Hardcore pride”, y decepcionar a más de alguno; que no fueron pocos; que pidió “100%” toda la noche. Pero tras un breve lapso de descanso, Madball volvía a escena y con ellos una emocionante repetición de la canción anterior. Seguido de “Pride”, pero en su versión en español, y cerrar con el broche de oro: “100%”.