Hace años que no se oía nada por estos lares, acerca de la banda canadiense Kittie. A pesar que en los últimos años han lanzado dos discos de gran factura, pero de tibio recibimiento. “Funeral for yesterday”, su más reciente producción, razón por la cual cayeron estas cuatro chicas en nuestro país. Obviando en su gira países como Argentina y Venezuela, cuestión no menor. Llegaron para debutar en Chile, hacer de las suyas en Brasil, y luego partir de nuevo a Norteamérica, sin antes dejar de tocar en México. Las hermanas Lander, únicas integrantes originales de la banda abrían las expectativas, aunque más de algún fanático de otrora, reprochara la ausencia de la dupla original de guitarra y bajo, Fallon Bowman y Talena Atfield respectivamente. Acotando también que Kittie de alguna manera se quedó en el pasado junto al estilo que profesan: “Nü metal”, masivamente conocido como aggro. Con Rekiem y; con una formación algo improvisada; 2X para aderezar la venida de las cuatro féminas canadienses, se abrieron los fuegos cerca de las 19 horas. En un Teatro Novedades a un 60% de su capacidad, Rekiem partió con la vara alta. Un sonido impecable y poderoso los clásicos numetaleros se hicieron querer por los presentes. La presentación se redondeo en un repertorio más que conocido, coreable, tarareable al menos. Haciendo honor a la época de Julián Durney, y a su exitoso disco “Zero”. Incluso se dieron el lujo de incluir un tema nuevo, dentro de su corto show. Un dato no menos importante fue la presencia nuevamente de Leofonk (ex Dama Juana) en batería, y que vuelve tras un par de años alejado de Rekiem. Tras la salida de Rekiem, 2X se posicionó en el escenario. Con una formación notoriamente menos cohesionada a la original, la furia no se hizo esperar. Clásicos de sus dos primeras placas prendieron e hicieron rasgar las gargantas de los presentes. “No lo podrás sostener”, o los himnos del “Pateando cráneos”, como son “La fuerza policial”, y “A romper la calma”, aparecieron para desbordar en euforia a los fanáticos presentes. Lo deplorable del día. La entrada masiva de “violentos” fanáticos que irrumpieron a la fuerza sin haber cancelado ningún tipo de dinero por su entrada. Aproximadamente unos 150, entraron tal estampida de animales, armados de botellas y presumiblemente cargados de sustancias ilícitas que normalmente son retiradas a la entrada. Lamentable situación para la organización de futuros eventos en el local, que pone en riesgo incluso la venida de otras bandas. Sin introducción, más que intentos ansiosos de las integrantes de Kittie por hacer una entrada triunfal en el escenario. Se hicieron de rogar por un par de minutos. Hasta que se convencieron de subir finalmente. Sin presentación alguna, pero sí, con hartos amagues, Kittie se plantó finalmente en el escenario. Interpretando un repertorio inclinado hacia sus últimas dos producciones. (Until the end, Funeral for yesterday). Intentaron salvar la presentación con dos pinceladas muy escuetas. “What I always wanted”, y el escueto medley “Spit/Charlotte/Brackish” fue el repaso de las antiguas glorias de la banda. Se agradece la entrega total, el corazón y la fuerza que impusieron a lo largo de toda la presentación. La facilidad de Morgan Lander, para manejar al público a su antojo. Por ejemplo, en un intermedio, al salir nuevamente, se presenta con una ajustada polera adornada con la bandera de Chile. “Es muy sexy esto, ¿cierto?”. Cuestión que deja de manifiesto que se las sabe por libro como impresionar. Tara Mcleod, por su lado, no escondía su sorpresa tras el recibimiento; que quizás fue exagerado, para el momento que vive Kittie; pero a pesar del notable nerviosismo, destacó por su impecable presentación obviando detalles que debieron ser manejados de mejor forma por el sonidista a cargo. ¿Lo extraño?, Sí, un hombre que trabaja al nivel de exigencia de bandas como Slipknot, Stonesour y Kittie, no puede presentar un sonido tan mediocre como la de la noche del viernes. Emotivo dentro de parámetros acotados a la nostalgia que a muchos le genera la época de oro del Nü metal. Pero un concierto, por no decir menos, ¡FOME! En cuanto al setlist presentado y la puesta de escena.